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1 dic 2012

Entre pérdidas y tristezas

Etiquetas, culpabilizaciones, quedarnos en lo negativo...  Como hemos visto, éstos son indudablemente pensamientos distorsionados que se presentan en tí, esposo o esposa, pudiendo convertirse en dificultades o barreras que se interponen en tu relación.  Dificultades que pueden impedir una comunicación más transparente, abierta, sosegada y RECONCILIADORA.  Barreras a esos accesos tan propios, específicos e íntimos de la pareja, donde se construyen solidaridades, colaboraciones y fidelidades, a partir de las pobrezas y LOS LIMITES de ambos.
Demos ahora un paso más...  Digamos  también que los pensamientos distorsionados, que no responden a la realidad, producen emociones distorsionadas e inadecuadas que igualmente se alejan del mundo de la gente real... de “carne, hueso, nervios y neuronas”.  Y aquí hay un elemento clave para entender qué hace distorsionado o inadecuado un sentimiento.  Es un punto crítico, importante, determinante, crucial...  Pasarlo por alto pudiera significar afectar negativamente el ambiente o fluidez de tu relación con tu esposo(a).  ¿Cuál es ese elemento o punto determinante?
Pues sucede que la fuerza de los sentimientos tiene una peculiaridad que tiene que ser considerada: una vez desatada, ¡puede tornarse en incontrolable!  Por eso, para que una emoción no llegue a “arrestar” las fuerzas de tu razón y voluntad, debes “atajarla” a tiempo en el cerebro.  Debes intervenirla con la razón y determinar antes su valor y nivel de importancia relativa.
Tomemos en esta entrada de blog un primer ejemplo.  Hablemos del sentido de pérdida.  En nuestra vida emocional, el sentido de pérdida de algo valioso suele producir tristeza.  Si pierdo un objeto de alto valor sentimental es natural que me sienta triste.  Si pierdo a un ser querido, aún con más razón.  La pérdida como experiencia vital suele provocar en nosotros, a nivel emocional, reacciones de tristeza.  Pero, ¿qué sucede cuando ese sentimiento de tristeza sale de proporción?  ¿Qué sucede si no intervengo a tiempo para mantener bajo una valoración real, proporcionada y relativa esa pérdida?  Los expertos han podido ponerse de acuerdo para denominar una tristeza descontrolada y extendida con un nombre muy común en estos días: depresión.
No nos queremos detener aquí en tantos aspectos relacionados con esta dura realidad.  Sí me interesa que pienses en cuánto un sentimiento de pérdida descontrolado puede afectar la fuerza, fluidez, constancia y alegría en tu relación de esposos.  Te invito a mirar lo siguiente.  ¡Cuántas pérdidas se van acumulando a lo largo de una relación de esposos!  Lee con detenimiento la siguiente lista.  Puede que te sientas identificado(a) con alguna de estas pérdidas.  Veamos... quizás he perdido en mi relación esponsal (o por “culpa” de esta relación):
·         Mi libertad de hacer las cosas a mi manera
·         Cantidad de tiempo para estar con mis padres
·         Algunos bienes materiales a los que antes estaba acostumbrado(a)
·         Un peldaño más en mi carrera profesional
·         Mi “verdad” en la mayoría de las discusiones con mi esposo(a)
·         La ilusión de un hijo que no hemos podido tener
·         El ideal que tenía de tí, esposo(a)
·         ¡LA ESPERANZA DE QUE CAMBIARAS Y FUESES (como dice JM Serrat) COMO SIEMPRE TE IMAGINE!
¡Cuántas pérdidas!  Sin embargo, no es la pérdida el factor crucial para que quizás ya no haya ilusión en tu relación.  Lo crucial es que te puedas hoy preguntar, ¿alguna de esas pérdidas es imprescindible para tu felicidad?  ¿Es imprescindible para la felicidad en tu relación?  ¿Cuál es el balance final en tu relación?  O quizás ya conviene que te hagas la pregunta crucial: ¿hay algo que has puesto como requisito imprescindible para tu felicidad conyugal QUE VA POR ENCIMA DE TU ESPOSO(A)?
Recuerdo que hace unos años ofrecía unos talleres de capacitación para un grupo de maestros de escuela.  Uno de ellos, medio en broma y medio en serio, me dijo: “¡la escuela sería un lugar extraordinario y feliz para trabajar si no fuera por los estudiantes!”  Pensar en esto de las pérdidas me hace recordar esta anécdota, porque así también pudieramos estar nosotros afirmando o viviendo algo similar: ¿alguna pérdida como las anteriormente listadas (o una similar a éstas) ha provocado que sucumbieras a una tristeza desproporcionada que te ha robado la alegría e ilusión de estar con tu esposo(a)?  ¿Tienes algún sentimiento de pérdida en tu relación que te impide redescubrir la alegría y profundidad de la relación misma?  Parafraseando a este maestro de escuela, ¿piensas que tu matrimonio sería feliz y reluciente si no fuera por tu esposo(a)?
La invitación es a que reflexiones sobre estas cosas.  A veces dejamos de ver el bosque por estar distraído mirando los árboles.  Detrás de esta reflexión puede que te reencuentres con tristezas desproporcionadas que no detuviste a tiempo en tu mundo emocional y que hoy te mantienen en un estado de “sosera” afectiva en tu relación con tu esposo(a).  Date cuenta a tiempo.  Estas “soseras” suelen ser muy dañinas y traicioneras.  Son las que hacen que luego de algunos años de relación (sobre todo si ya los hijos han crecido) de momento sientas que ya no hay una alegría ni chispa particular que te impulse a seguir compartiendo la vida con tu esposo(a). 
¡No des espacio a sentimientos de tristeza desproporcionada ante las pérdidas que vivas en tu relación!  La trampa aquí es que terminarás culpando a tu cónyuge por esta desazón, cuando realmente has sido tú quien ha aceptado darle paso a la tristeza.  Esa tristeza extendida que te hace olvidar el gran don y regalo que es el poder compartir la vida con alguien que, dicho sea de paso, siempre será para tí una invitación a ser cada vez más generoso(a).  Siempre será para tí, esposo(a), una invitación a que renuncies, por amor, a tantas cosas que quizás aún hoy consideras que son tus pérdidas.

2 comentarios:

  1. Gracias!!! Tienes el gran don de escribir o decir en blanco y negro las cosas que la mayoria sentimos y experimentamos pero no sabemos verbalizar, concretizar.

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  2. Gracias a tí por estas palabras y por detenerte a leer lo que en este espacio periódicamente compartimos.

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